martes, 18 de septiembre de 2007

MAFIA Y CORRUPCIÓN


Sobre estos temas hay que aclarar quienes son los delincuentes. En Chicago, los mafiosos exigían a los dueños de negocios que les pagaran para defenderlos de la inseguridad. Si no pagaban, les incendiaban el negocio. Los bandidos eran los mafiosos. En Colombia, los narcotraficantes ofrecen a jueces, legisladores y funcionarios dos posibilidades: depositarles un millón de dólares en Suiza o matarlos. Los bandidos son los narcotraficantes. En Argentina, los funcionarios corruptos extorsionan exigiendo a los contratistas el pago de un porcentaje sobre cada contratación o ser eliminados de hecho como proveedores. Los bandidos son los funcionarios corruptos. Después de la primera operación concertada, queda pactado el crimen organizado con el proveedor. Es un cáncer destructor de instituciones. La corrupción siempre existirá, como todos los delitos que violan la cultura social. Debe ser combatida incansablemente. La corrupción en nuestro país ha penetrado en todas las jerarquías y organismos del Estado, en las más diversas formas y con los más distintos objetivos. No se justifica porque también exista en otros países. El desamparo de la población ante robos, crímenes y secuestros, es una consecuencia de la corrupción de los funcionarios responsables de la seguridad pública. 18/9/2007
Dr. Marcelo J. Castro Corbat

MAFIA Y CORRUPCIÓN


Sobre estos temas hay que aclarar quienes son los delincuentes. En Chicago, los mafiosos exigían a los dueños de negocios que les pagaran para defenderlos de la inseguridad. Si no pagaban, les incendiaban el negocio. Los bandidos eran los mafiosos. En Colombia, los narcotraficantes ofrecen a jueces, legisladores y funcionarios dos posibilidades: depositarles un millón de dólares en Suiza o matarlos. Los bandidos son los narcotraficantes. En Argentina, los funcionarios corruptos extorsionan exigiendo a los contratistas el pago de un porcentaje sobre cada contratación o ser eliminados de hecho como proveedores. Los bandidos son los funcionarios corruptos. Después de la primera operación concertada, queda pactado el crimen organizado con el proveedor. Es un cáncer destructor de instituciones. La corrupción siempre existirá, como todos los delitos que violan la cultura social. Debe ser combatida incansablemente. La corrupción en nuestro país ha penetrado en todas las jerarquías y organismos del Estado, en las más diversas formas y con los más distintos objetivos. No se justifica porque también exista en otros países. El desamparo de la población ante robos, crímenes y secuestros, es una consecuencia de la corrupción de los funcionarios responsables de la seguridad pública. 18/9/2007
Dr. Marcelo J. Castro Corbat

miércoles, 5 de septiembre de 2007

GOBIERNO RICO Y EXCLUSIÓN SOCIAL


Se estima que la presión fiscal en Argentina se acerca al treinta por ciento del producto bruto interno, que es decir que casi la tercera parte de la riqueza que el país produce, se la queda el Estado. El gobierno no cobra los impuestos en papas o sillas o zapatos: exige que se le pague en dinero efectivo. Esa presión tiene varias consecuencias perversas. Se estima que a la población con ingresos fijos le cuesta la mitad de su salario; las empresas pierden liquidez, se descapitalizan, no invierten y se atrasan en tecnología. Con esa carga impositiva, Argentina no puede crecer sostenidamente. La mejoría económica publicitada se debe al mercado internacional y a la distorsiva política cambiaria, que la sufre la totalidad de la ciudadanía. El crecimiento de la recaudación que informa la AFIP, es una fatal noticia. La riqueza expropiada ha convertido al Gobierno en el ente más irracionalmente rico del país. Esa riqueza no se destina a mejorar a los excluidos: se destina a acumular dólares en el exterior, realizar obras públicas pagando el doble o el triple del precio, crear empresas públicas, derrocharla políticamente, enriquecer a los socios o favoritos e impulsar la corrupción. La lucha contra la exclusión social debe centrarse en combatir el enriquecimiento ilícito e improductivo del Estado, para mejorar el ingreso de los asalariados y fortalecer financieramente a la empresa privada nacional.5/9/2007 Dr. Marcelo J. Castro Corbat